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Reportaje: 100 años de buques

sábado, 20 diciembre, 2014

Un repaso a los principales barcos que han protagonizado la centenaria historia del Instituto Español de Oceanografía

barcos IEO
Algunos de los buques más representativos de los 100 años de historia del IEO. Fotos: IEO

La historia del Instituto Español de Oceanografía (IEO), irremediablemente unida a la de la exploración de nuestros mares, lo está por ende también a la de sus barcos, las principales herramientas que ha tenido y tiene la oceanografía para aproximarnos a un medio ajeno a nuestra naturaleza.

La primera improvisación de oceanográfico: el Vasco Nuñez de Balboa

El mismo año que se fundaba el IEO, Odón de Buen comenzaba la primera campaña oceanográfica en el que sería el primer buque que dio servicio a la institución. Se trataba de un cañonero de 47 metros de eslora y 6,8 metros de manga con el que De Buen surcó aquel año las aguas del Mediterráneo occidental hasta el estrecho de Gibraltar. Efectuaron 270 muestreos de agua superficial y profunda, medición de temperatura y de transparencia; y 197 pescas hasta 1.000 metros de profundidad.

Se trataba sin duda de un buque oceanográfico improvisado del que hablaba así Odón de Buen: «Es muy pequeño y de escasa estabilidad […] La brisa un poco fresca hace ya imposible realizar operaciones delicadas; las pescas a grandes profundidades o con redes muy pesadas y de gran abertura son dificilísimas; no hay espacio para laboratorios ni aun para una buena distribución del material; ciertas manipulaciones químicas ni pueden realizarse en marcha ni siquiera fondeado el barco […] El no tener mi personal alojamiento a bordo hace perder la mitad del tiempo e imposibilita los trabajos nocturnos que suelen ser de gran eficacia». El Vasco Núñez de Balboa aguantó alguna campaña más hasta que en 1926 fue dado de baja y desguazado.

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Buque Vasco Núñez de Balboa (1904-1926) / IEO

Un buque militar reformado: el Xauen

El Xauen, un antiguo guardacostas de la Armada construido en Inglaterra a finales de la Primera Guerra Mundial, se convertiría en protagonista de los trabajos oceanográficos del IEO durante un largo periodo: desde 1929 hasta los años 70.

Su actividad oceanográfica comenzó con una serie de campañas en el estrecho de Gibraltar entre 1930 y 1934 que pusieron de manifiesto la presencia de aguas mediterráneas en el golfo de Cádiz, en contra de lo sostenido hasta esa fecha. Estos estudios estaban dirigidos a determinar la posibilidad de construcción de un túnel submarino en el estrecho de Gibraltar que comunicara por vía férrea ambos continentes y permitieron grandes avances en el conocimiento de la oceanografía en esta peculiar zona.

La Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil, condicionaron el desarrollo de la investigación, en general en toda Europa. Este paréntesis fue mucho más amplio en la investigación oceanográfica española, al quedar el país aislado políticamente y por ello al margen del Plan Marshall.

En los años 60 el Xauen participaría en el desarrollo del proyecto internacional Gibraltar que financió la OTAN para estudiar la circulación en el Estrecho.

El Xauen realizaría algunas campañas más en los 60, hasta que llegó su última expedición la primavera de 1970 en aguas de Baleares.

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Buque Xauen (1929-1970) / IEO

El primer gran oceanográfico: el Cornide de Saavedra

En 1972 se produjo la entrada en servicio del Cornide de Saavedra, el mayor buque oceanográfico que ha tenido el IEO hasta la fecha. El Cornide sufrió varias modificaciones a lo largo de su historia hasta alcanzar los 66 metros de eslora para una manga de 11,25 metros. El buque estaba equipado con modernos sistemas de posicionamiento y navegación, ecosondas científicas, tornos oceanográficos, laboratorios y equipamiento informático.

A lo largo de sus 40 años de servicio realizó campañas de investigación en aguas del Mediterráneo, Estrecho de Gibraltar, África occidental, Atlántico nordeste y Atlántico noroeste; desarrollando trabajos de multitud de disciplinas: oceanografía física, química, geología, bentos; plancton, prospección por arrastre de fondo y pelágico, evaluación acústica, selectividad de artes, contaminación, etc.

El Cornide de Saavedra fue el primer buque oceanográfico moderno con capacidad oceánica de nuestro país. Fue un barco puntero hasta sus últimos años, lo que demuestra su reconocido como Infraestructura Científica y Tecnológica Singular (ICTS) desde 2006.

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Buque Cornide de Saavedra (1972-2013) / IEO

La nueva generación: Ramón Margalef y Ángeles Alvariño

Tal como estaba previsto en el plan de renovación de la flota oceanográfica del Instituto Español de Oceanografía (IEO), en septiembre de 2011 se integró a la flota del IEO el Ramón Margalef y en febrero de 2012 lo hizo el Ángeles Alvariño, dos embarcaciones casi gemelas y que hoy por hoy son unos de los buques más modernos de Europa.

Son dos buques catalogados de ámbito regional. Cuentan con capacidad para alojar a 15 investigadores y técnicos, además de sus 12 tripulantes. El diseño de estos barcos asegura niveles muy bajos de ruido radiado al agua, lo que les permite trabajar sin alterar el comportamiento natural de la fauna marina. Desarrollan su actividad en el ámbito nacional y mares adyacentes, y cuenta con la tecnología más avanzada para estudiar la geología marina, oceanografía física y química, biología marina, pesquerías y control medioambiental. Además, están preparados para enfrentar situaciones climáticas adversas y preservar la seguridad de sus tripulantes. Cuentan con tres motores generadores diesel de 846 kW y dos motores eléctricos propulsores en tándem de 900 kilovatios. Un sistema de optimización de la eficiencia energética permite aumentar la potencia sin incrementar el consumo. El Margalef y el Alvariño tienen la categoría Clean Ship dado su respeto hacia el medio ambiente y la calificación Confort+, que se otorga a los barcos que cumplen las más altas exigencias en materia de habitabilidad y confort para la tripulación. Estos buques han mejorado notablemente la flota de barcos regionales europeos, que, tal como había establecido la Fundación Europea para la Ciencia (ESF), estaba llegando a un alto grado de envejecimiento.

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Arriba el Ramón Margalef y abajo el Ángeles Alvariño / IEO

Este reportaje se publicó en diciembre de 2014 en el número 22 de la revista IEO

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img-responsive center-block Pablo

Me llamo Pablo, soy oceanógrafo y periodista, y he creado Ciencia en Remojo para compartir mis trabajos –científicos y divulgativos- e informar sobre actualidad en ciencias del mar.

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