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Acerca de mí

La persona detrás de Ciencia en Remojo

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A estribor, remo en mano, en una de mis primeras experiencias en Ciencias del Mar en 2004. Foto: Philippe Verborgh / CIRCE

Desde muy pequeño me interesó la investigación y la exploración de la naturaleza –en especial en el ámbito marino-, lo que me llevó a estudiar Ciencias del Mar en la Universidad de Cádiz.

Ya en primero de carrera comencé a colaborar en actividades de investigación. La asociación CIRCE (Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos), tras realizar con ellos un breve voluntariado de avistamiento de cetáceos desde tierra, me ofreció embarcarme durante un mes en el Estrecho de Gibraltar colaborando en varios proyectos. Participé en la realización de un catálogo de delfines mulares y comunes y en un proyecto que pretendía cuantificar las pérdidas económicas que tenía la flota pesquera del atún rojo a causa de las orcas. Experimenté de primera mano los conflictos de intereses a los que se enfrenta la gestión del medio marino, una experiencia que fortaleció mi convicción de trabajar por una investigación orientada a la conservación y a la gestión.

Durante mis años de universidad, seguí trabajando en temas de gestión y conservación, colaborando, por ejemplo, en el proyecto “Asesoramiento en materia de Gestión Integrada de Áreas Litorales en la provincia de Cádiz”. Fue durante esta experiencia cuando empecé a plantearme la comunicación como una salida profesional, después de colaborar en el diseño y elaboración de un boletín divulgativo en el marco de este proyecto. Fueron tiempos de desencanto con la investigación. Descubrí el grado de especialización que requiere la ciencia en la actualidad. Esos científicos-naturalistas, que lo mismo estudiaban los peces que los cráteres de la luna, se extinguieron hace siglos y para dedicarse a la investigación había que buscar una pequeña parcela de conocimiento y dejarse absorber por ella.

Año tras año mis compañeros iban entrando como alumnos colaboradores en diferentes equipos e iban enfocando su futuro. Se acercaba el final de la carrera y yo no encontraba la motivación suficiente en ningún departamento de la facultad. Y no porque no me pareciese interesante, sino todo lo contrario. Elegir un camino era cerrar los demás y eso me agobiaba. En ese tiempo fue creciendo mi interés por el periodismo y la comunicación y se me ocurrió crear una revista en la facultad que sirviese para divulgar el trabajo de los diferentes departamentos entre los estudiantes. Esto no ayudó mucho en mi objetivo de encontrar la disciplina en la que especializarme y comenzar mi carrera investigadora, ya que, pese a tener un mayor acceso al trabajo científico que se hacía a mi alrededor, no encontraba la motivación suficiente para especializarme en nada. Esta indecisión y mi creciente interés en la divulgación me llevó a decidir cursar un Máster de Periodismo y Comunicación de la Ciencia. Pensé que quizás lo mío definitivamente no era investigar, que ya había suficientes científicos y que lo que hacía falta era gente que pusiese en valor ese trabajo tratando de hacerlo comprensible. En el peor de los casos –pensé- si no convertía el periodismo en mi profesión, esta formación sería una buena herramienta para mi carrera como científico.

Terminé Ciencias del Mar y me quedaba un año para terminar Ciencias Ambientales. Sin embargo ya tenía claro que quería hacer el Máster de Periodismo y Comunicación de la Ciencia en la Universidad Carlos III y Ambientales quedó aparcado.

Durante el máster, conseguí una beca en el Instituto Español de Oceanografía (IEO) para realizar unas prácticas de seis meses en el gabinete de prensa de la institución. Desde entonces, hace ya siete años, colaboro con el IEO difundiendo su ciencia, redactando notas de prensa, atendiendo a medios de comunicación, gestionando las redes sociales, etc., además de colaborar con otras instituciones y medios de comunicación en temas relacionados con la divulgación de las ciencias marinas.

Pero además, durante estos años no he perdido mi vocación de dedicarme a la investigación científica y no he dejado de formarme. Continué estudiado Ciencias Ambientales por la Universidad Nacional de Estudios a Distancia (UNED) y, en 2012, terminé un Máster en Oceanografía de la Universidad de Cádiz.

En estos años de trabajo en el IEO he tenido la oportunidad de relacionarme con grandes científicos y conocer de primera mano multitud de proyectos de diferentes disciplinas. Entre todos estos proyectos, sin duda ha habido uno que me ha marcado personal y profesionalmente. Se trata del proyecto europeo LIFE+ INDEMARES, que nació con el objetivo de designar nuevas Áreas Marinas Protegidas en España y cubrir así la urgente necesidad de conocer y proteger unos fondos marinos que la actividad humana estaba destruyendo antes incluso de saber de su existencia. El proyecto incluía la exploración, con un despliegue tecnológico sin precedente; suponía una apuesta para seguir realizando ciencia con un marcado enfoque multidisciplinar, en la cual las aportaciones de la biología, la geología y la oceanografía eran imprescindibles; integraba todo tipo de información con el objetivo de mejorar la gestión de dichas zonas; y, por último, tenía un interés social inmenso que daba un valor enorme al proyecto como instrumento de divulgación de los valores del medio marino.

Mi función, desde el comienzo del proyecto, ha sido la de divulgar sus progresos, principalmente en lo relacionado a la investigación de seis de las diez áreas marinas propuestas, que son las que coordina el Instituto Español de Oceanografía. Sin embargo, mi formación científica y mi vocación investigadora me han hecho involucrarme más allá, lo que me ha llevado a encontrar mi vocación dentro de la investigación científica.

Con las ideas claras al fin, comencé a colaborar con el grupo de Geociencias Marinas del IEO (GEMAR), responsables del estudio de una de las 10 áreas del proyecto INDEMARES: los volcanes de fango del golfo de Cádiz, declarada Lugar de Interés Comunitario (LIC) en julio de 2014.

Desde septiembre de 2014, compaginándolo con mi trabajo en comunicación, realizo mi tesis doctoral en el programa de Conservación y Gestión del Mar del Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEIMAR), bajo la dirección del Dr. Luis Miguel Fernández y el Dr. José Luis Rueda, ambos investigadores de GEMAR. Mi trabajo se centra en el modelado espacial de geohábitats mediante el uso e interpretación de datos de sísmica de alta resolución, muestras biológicas y de sedimento, vídeos e imágenes de los fondos, etc.

Y hasta aquí mi historia previa a Ciencia en Remojo.

En la sección Diario de un Oceanógrafo iré publicando mis experiencias y reflexiones como investigador. Espero que este blog personal dentro de esta web sobre Ciencias Marinas, además de servirme a mí para organizar mis pensamientos y mantener mi motivación, sea de interés para alguien. Espero transmitir mi pasión por la investigación y la conservación de los océanos y también -por qué no- despertar alguna vocación científica.

Para cualquier pregunta, sugerencia o propuesta (como protagonizar un blog en Ciencia en Remojo) puedes escribirme a info@cienciaenremojo.com

O si lo prefieres, puedes contactar conmigo en facebook o twitter

img-responsive center-block Pablo

Me llamo Pablo, soy oceanógrafo y periodista, y he creado Ciencia en Remojo para compartir mis trabajos –científicos y divulgativos- e informar sobre actualidad en ciencias del mar.

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