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Diario de un oceanógrafo:
El tedio de la batimetría

viernes, 8 mayo, 2015

Días 3 y 4 de la campaña VULCANA

Una de las pantallas del laboratorio de acústica muestra el recorrido seguido para la adquisición de la batimetría con la sonda multihaz

A las 4.45 de la madrugada llegamos a El Hierro y a 1600 metros de profundidad lanzamos un perfilador que mide la velocidad de propagación del sonido en toda la columna de agua y que sirve para calibrar la sonda multihaz con la que obtenemos la batimetría. Desde hoy y hasta el 9 de mayo haremos exclusivamente barridos de multihaz y perfiles de EK60 que nos advertirían de posibles emisiones en el fondo. Para ello, el equipo de geología, que componemos seis científicos, hacemos por parejas dos turnos de cuatro horas para mantener la sonda trabajando en todo momento y aprovechar al máximo el elevado coste del buque. Vamos anotando las coordenadas de cualquier anomalía que observamos en la EK60, la misma que se utiliza en pesca para observar cardúmenes, para que pueda el equipo de oceanografía física y química recoger muestras y hacer perfiles con la roseta en esos puntos cuando comiencen su trabajo el día 9.

laboratorio acustica

Juan Tomás Vázquez, jefe de campaña, y Olvido Tello, geóloga del IEO, hacen guardia en el laboratorio de acústica

El turno de mañana es muy cómodo. Me despierto un rato antes de mi turno de comida, que es a las 11 de la mañana. Sí, a las 11. A las 12 Tomás y Stravos nos ponen al día de las novedades y Olvido y yo les contamos el menú, siempre abundante, variado y muy rico. Nos sentamos frente a las pantallas y charlamos mientras el buque recorre las líneas que hemos pintado previamente. Cuando el barco llega el final, elegimos la siguiente y llamamos por walky al puente para avisarles de que pueden cambiar la línea cuando puedan. Grabamos el archivo e iniciamos uno nuevo. Anotamos en un estadillo la profundidad, el número de haces que emite la sonda, la cobertura en metros que alcanza, la velocidad del buque y el nombre del archivo de multihaz y su correspondiente perfil de sonda EK60. Y así cuatro horas. La conversación es amena, de vez en cuando sales a cubierta a coger un poco de aire y algo de 3G y vuelves a tu silla. Completas unas pocas líneas paralelas y cuando te quieres dar cuenta son las 16. Una siesta, un paseo por la borda, un poco de lectura, escritura y a las 19 comienza el primer turno de cena. Otra siesta y a pelearme un rato con la tesis.

panoramica el hierro

Costa oeste de la isla de El Hierro desde el buque oceanográfico Ángeles Alvariño

Otro cantar es el turno de la noche. El movimiento del barco agota, y ni dos siestas y dos cafés me mantienen al 100 por 100. Hacer la batimetría es un trabajo tedioso que depara pocas sorpresas mientras se realiza. Sin embargo es básica para muchos estudios y aporta una información importantísima una vez procesada.

Continuamos toda la noche terminando la batimetría. Acabamos las últimas líneas en la costa oeste, frente al faro de Orchilla y volvimos hacia La Restinga cubriendo algunas zonas donde el mal tiempo había introducido muchos errores debido al cabeceo del buque. Tratamos primero de cubrir la zona más profunda, hasta la isobata de 1500 metros, pero el viento y el fuerte oleaje lo hizo imposible y navegamos hasta el volcán para terminar las líneas que quedaban por cubrir.

 

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img-responsive center-block Pablo

Me llamo Pablo, soy oceanógrafo y periodista, y he creado Ciencia en Remojo para compartir mis trabajos –científicos y divulgativos- e informar sobre actualidad en ciencias del mar.

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