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Entrevista: Fernando de la Calle, biodiversidad marina contra el cáncer

jueves, 7 mayo, 2009

“Una sola esponja puede contener más de un millón de genes capaces de producir sustancias bioactivas”

tunicado
Ejemplar del tunicado Ecteinascidia turbinata, especie de la que Pharmamar extrae el principio activo de Yondelis / Florent Charpin

Fernando de la Calle (Madrid, 1968) se doctoró en biológicas por el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid. En 1988 ingresó en la empresa PharmaMar, donde es jefe del Departamento de Microbiología I+D del área de Drug Discovery desde 1999. Las actividades de su grupo se centran en el estudio de microorganismos marinos como fuente de nuevas moléculas antitumorales. Ha sido uno de los autores del actual proceso de semi-síntesis de Yondelis, medicamento de origen marino recientemente aprobado por las autoridades europeas para su uso en sarcomas de tejidos blandos.

¿Qué ventajas tienen las especies marinas respecto a las terrestres para obtener sustancias capaces de curar enfermedades?

En primer lugar la biodiversidad marina es mucho mayor que la terrestre. Por otro lado, la evolución ha permitido que los organismos marinos estén dotados de sistemas de defensa, predación y comunicación basados en la producción de sutiles sustancias químicas que pueden actuar muy específicamente interfiriendo en reacciones bioquímicas claves en el desarrollo de enfermedades. Además, el mundo marino ha sido muy levemente explorado. La bioprospección de los océanos es muy reciente, ya que depende de modernas tecnologías de buceo e inmersión. Nos encontramos en los inicios del conocimiento de lo que realmente es la biodiversidad marina.

¿Cómo saben si una especie puede portar este tipo de sustancias?

Es el trabajo que hacemos en nuestra fase inicial de descubrimiento de fármacos (Drug Discovery), donde sometemos extractos crudos de cada organismo a través de nuestros sistemas de detección de actividad (antitumoral en nuestro caso). Sólo los que den una bioactividad positiva son analizados más adelante para conocer la molécula responsable del efecto positivo en nuestros cribados.

¿Cómo aíslan las sustancias bioactivas de los organismos?

Existen actualmente modernas técnicas analíticas que permiten saber, en una centésima parte de un gramo, si existe una sustancia en concreto. Son tecnologías combinadas de Resonancia Magnética Nuclear (NMR), cromatografía de alta resolución (HPLC) y análisis de masas moleculares.

¿Buscan sustancias con propiedades concretas o es una búsqueda al azar?

Existen plataformas automatizadas para la búsqueda específica de actividades de interés, como antitumorales, antiinfectivas, inhibidores o potenciadores de ciertos enzimas involucrados con alteraciones metabólicas (neurodegeneración, diabetes, obesidad, etc) y otras aplicaciones de cosmética, bioenergía, nutrición, y un largo etcétera.

¿Puede deducirse la aplicabilidad de una sustancia en humanos observando la utilidad que tiene en la especie de origen?

No es posible asegurarlo, pero por ejemplo si observamos que la competencia entre dos esponjas se basa en emitir sustancias que detienen el crecimiento de la rival, puede que estemos ante moléculas que detienen la división celular, que es la base de los antitumorales. Cuando observamos que un hongo crece libre de bacterias podemos intuir que ha producido un antibiótico y posteriormente veríamos si puede ser aplicado en humanos.

¿Qué papel juegan este tipo de sustancias en las especies marinas de origen?

No lo sabemos. Es posible que ganen ventaja evolutiva por su efecto toxico sobre organismos competidores. Estas interrelaciones son muy complejas y debemos emplear costosas y laboriosas técnicas moleculares para detectarlas. Además, gran parte de estas sustancias no las produce el propio organismo, sino que la molécula en cuestión puede ser sintetizada por simbiontes bacterianos. Todavía no estamos en condiciones de entender los éxitos evolutivos conseguidos después de miles de millones de años de evolución.

¿Cuántos remedios para el cáncer han podido perderse debido a la extinción masiva de especies?

Cuando se extingue una especie, no sólo se pierde ese organismo, sino también un mundo a nivel microscópico asociado a él que supone una enorme cantidad de genomas diferentes que podrían producir nuevas moléculas. Hay estimaciones recientes que afirman que una sola esponja podría contener más de un millón de genes relacionados con metabolitos secundarios de simbiontes, o lo que es lo mismo, genes que podrían producir antibióticos, sustancias antitumorales, etc.

¿Estamos en una carrera contrarreloj?

Yo no sería tan pesimista. Aunque hay estimaciones de grandes pérdidas de biodiversidad cada día conocemos más.

¿Qué hacen para proteger la biodiversidad?

Nosotros aportamos nuestro granito de arena defendiendo en foros internacionales la biodiversidad y valorando el enorme potencial que existe en los recursos genéticos marinos. Todos estamos interesados en la no alteración de ecosistemas. Existe un mundo desconocido de formas de vida que nos pueden aportar un arsenal de sustancias químicas con una aplicación directa en nuestra salud. Hay que tener en cuenta que el ser humano es un mero invitado en el planeta y como científicos, con nuestro conocimiento, debemos convencer a las autoridades del respecto.

Este argumento “egoísta” para proteger la biodiversidad, ¿es quizá el más eficaz ante las autoridades?

Lo mayor efectividad radica en el conocimiento y cuanto más se conozca sobre el potencial de la biodiversidad en todos los sentidos más se apreciará lo que tenemos.

img-responsive center-block Pablo

Me llamo Pablo, soy oceanógrafo y periodista, y he creado Ciencia en Remojo para compartir mis trabajos –científicos y divulgativos- e informar sobre actualidad en ciencias del mar.

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