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Entrevista: Mariano Sironi, director científico del Instituto para la Conservación de las Ballenas en Argentina

sábado, 26 octubre, 2013

“Este es el momento de trabajar duro para mantener y fortalecer la moratoria a la cacería comercial de ballenas”

Mariano Sironi by Chris Johnson
Foto: Chris Johnson

El Instituto para la Conservación de las Ballenas (ICB), una organización argentina centrada en el estudio y protección de las ballenas y su medio ambiente, ha sido agraciada recientemente con uno de los premios a la conservación de la biodiversidad que concede la Fundación BBVA: el que galardona las actuaciones de conservación de la biodiversidad realizadas en Latinoamérica. La distinción se le ha concedido al ICB “por su extraordinaria contribución durante más de cuarenta años al conocimiento y la preservación de la ballena franca austral”.

El ICB es una organización sin ánimo de lucro fundada en 1996, que lleva a cabo con gran éxito su Programa de Investigación Ballena Franca Austral (PIBFA), cuyo objetivo científico es monitorizar el estado de la población de ballenas francas australes en el Área Natural Protegida Península Valdés. Su director científico, Mariano Sironi, habla con Magazine Océano acerca del premio, de las actividades que desarrolla su organización y del futuro de la ballena franca austral.

¿Qué ha significado este premio para el Instituto?

En el Instituto de Conservación de Ballenas estamos profundamente agradecidos hacia la Fundación BBVA, cuyo premio ha significado un gran impulso para nuestro trabajo. Los fondos nos permitirán fortalecer nuestros proyectos de investigación con las ballenas francas de Península Valdés, incluyendo la foto identificación de individuos desde un avión todos los años, y realizar otros estudios de comportamiento, nutrición, genética, toxicología y estado sanitario. Estudiar ballenas requiere de una logística importante, y de recursos humanos en el campo y en el laboratorio. Además, queremos ampliar nuestro programa educativo sobre las ballenas y el mar para que llegue a más escuelas de la Argentina. Y también deseamos continuar nuestro trabajo de conservación marina regional en Latinoamérica, lo cual requiere de viajes para participar en reuniones de coordinación que se hacen en distintos países. Entonces, estos fondos son más que bienvenidos para continuar el trabajo en pos de la conservación de las ballenas, los océanos y la conservación de la biodiversidad marina.

¿Cómo es el trabajo científico que realizan en la actualidad?

El Dr. Roger Payne, presidente de Ocean Alliance, en 1971 descubrió que cada ballena franca tiene un único patrón de callosidades, que no varía con los años y que permite individualizarlas. Son el equivalente a nuestras huellas dactilares. Sobre la base de este descubrimiento se inició el Programa Ballena Franca Austral, dirigido en la actualidad por Vicky Rowntree de Ocean Alliance en Estados Unidos y por un servidor, del Instituto de Conservación de Ballenas en Argentina.

Los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance, trabajando conjuntamente, hemos foto-identificado alrededor de 3.000 ballenas francas en Península Valdés. Todos los años efectuamos relevamientos aéreos a lo largo del perímetro de 500 km de la Península. Sobrevolamos las ballenas en círculos para tomar fotografías del patrón de callosidades, y registramos su localización, comportamientos inusuales, heridas, la presencia de crías y de animales varados en las playas. Cada registro de los individuos es agregado a su historia de vida, permitiéndonos comprender aspectos de su biología, fundamentales para su conservación.

En cooperación con científicos de diversas instituciones argentinas y extranjeras, estudiamos el tamaño y la dinámica de la población; monitoreamos fenómenos biológicos únicos como los ataques de gaviotas a ballenas vivas para alimentarse de su piel; descubrimos el hecho de que las crías heredan de sus madres la localización de las zonas de alimentación en el Atlántico sur; y también los efectos del cambio climático sobre el éxito reproductivo de la ballena franca austral. Desde el ICB ponemos a disposición de las autoridades de gobierno estos hallazgos científicos para que sean utilizados en estrategias de manejo y conservación a largo plazo, y los incorporamos en acciones de educación y difusión ambiental.

¿En qué situación se encontraban las poblaciones de ballena austral cuando comenzaron su estudio hace 40 años?, ¿cómo están ahora?, ¿ha mejorado su situación?

Durante siglos, las ballenas francas fueron cazadas hasta ser llevadas al borde de la extinción. Los primeros cazadores las llamaban “the right whales to kill” (las ballenas correctas para matar) ya que son animales lentos, tienen una gruesa capa de grasa que produce abundante aceite y flotan al morir. La ballena franca austral está protegida internacionalmente desde 1935. La prohibición de la caza comercial de ballenas fue esencial para la recuperación de las poblaciones. Fue una nueva luz de esperanza para la supervivencia de la especie. Desde que se abandonó la caza de ballenas francas, las poblaciones del hemisferio sur se han recuperado sustancialmente. Sin embargo, el número de individuos todavía se encuentra muy por debajo del nivel previo a la caza.

¿Cuáles son los principales impactos a los que se enfrentan en la actualidad?

A pesar de que las poblaciones de ballena franca austral se están recuperando, muchas amenazas afectan el presente y futuro de la especie en nuestros océanos. Como otros grandes cetáceos, las ballenas francas mueren cada año enredadas en sogas y redes, y por colisiones con grandes barcos. Las ballenas francas de Península Valdés tienen menor número de crías en los años siguientes a temporadas de alimentación con baja abundancia de krill en las aguas de Georgia del Sur, cuando las temperaturas del agua son más altas de lo normal. El calentamiento global está derritiendo el hielo antártico y puede ocasionar importantes reducciones en las poblaciones de krill y en consecuencia, en las de sus predadores, incluyendo las ballenas. Las gaviotas cocineras de Península Valdés han aprendido a alimentarse de la piel y de la grasa de las ballenas francas vivas. Las ballenas cambian su comportamiento a causa de los picotazos de las gaviotas y aumentan el tiempo que pasan en actividades que requieren mayor gasto de energía. Los ataques de gaviotas producen lesiones en la piel del lomo de las ballenas, afectando su salud y bienestar.

¿Cuáles son los principales retos para el futuro si se quiere asegurar la buena salud de las poblaciones de ballena austral?

Las ballenas son animales migratorios, cuyos territorios son las aguas de muchos países. Por ello, los esfuerzos para su conservación deben desarrollarse a nivel internacional, donde se toman importantes decisiones sobre el futuro de las ballenas. Desde 2005, el ICB participa activamente de las reuniones anuales de la Comisión Ballenera Internacional. Gracias al trabajo desarrollado por los gobiernos y las Organizaciones No Gubernamentales, los países latinoamericanos se han consolidado en un importante bloque de negociación dentro de la CBI, fuertemente comprometido con la conservación y el uso no letal de las ballenas, y tomando un rol clave en los procesos de negociación sobre el futuro de la Comisión. El ICB y otras organizaciones latinoamericanas creemos que este es el momento de trabajar duro para mantener y fortalecer la moratoria a la cacería comercial de ballenas, y para detener la caza “científica”, dos asuntos de suma importancia para nosotros. Además, tomar acciones concretas para eliminar los enmallamientos en sogas y redes de pesca, las colisiones con barcos, y para reducir los efectos de la contaminación de los mares traerá beneficios, no solo para las ballenas francas sino también, para todas las especies de cetáceos del mundo.

Esta entrevista se publicó en octubre de 2013 en el número 9 de Magazine Océano

img-responsive center-block Pablo

Me llamo Pablo, soy oceanógrafo y periodista, y he creado Ciencia en Remojo para compartir mis trabajos –científicos y divulgativos- e informar sobre actualidad en ciencias del mar.

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