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Diario de un oceanógrafo:
Primeros tow-yos

martes, 12 mayo, 2015

Día 8 de la campaña VULCANA

tow-yos
La roseta llegando a superficie tras completar uno de los tow-yos

Tras una noche con rachas de 50 nudos de viento, poco se pudo mejorar la cartografía realizada en estos días. Algunos huecos se rellenaron, pero pocos.

Por la mañana no mejoró demasiado el tiempo pero aun así, se llevaría a cabo la maniobra más nombrada en estos días y que poco a poco hemos aprendido todos a pronunciar: los tow-yos.

Se trata de una maniobra muy delicada que requiere mucha experiencia y una gran coordinación entre el puente y el laboratorio multipropósito. Consiste en recorrer una serie de transectos arrastrando la roseta muy cerca del fondo para obtener medidas en continuo y tratar de localizar emisiones durante el recorrido.

Carmen fue la responsable de dirigir la operación y controlar la profundidad de la roseta mientras el barco navegaba muy lento, a menos de un nudo. La roseta comienza a unos 40 metros sobre el fondo y se baja hasta situarse a dos o tres metros para volver a 40 y así sucesivamente obteniendo un perfil que recorre las laderas y cumbres de los conos principal y secundarios. El tiempo no era el más adecuado y en ocasiones el balanceo del buque hacía descender la roseta más de dos metros, lo que hacía todavía más arriesgado el muestreo. Cada línea eran entre 45 y 60 minutos en los que Carmen debía mantener la concentración al máximo. Magdalena a un lado y Paula al otro avisaban de la profundidad en todo momento y anotaban cualquier anomalía.

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Carmen y Paula controlando la roseta desde el laboratorio multipropósito

Se realizaron tres tow-yos atravesando el volcán en diferentes direcciones y cuando el barco se posicionó para realizar el cuarto, se levantaron rachas de viento de 50 nudos y hubo que buscar resguardo en el Mar de Las Calmas. Se hizo un segundo intento pero, pese a que el viento había amainado, el oleaje imposibilitaba la maniobra.

El tiempo seguía empeorando y se dejaron los últimos tow-yos para el día siguiente. Volvimos al Mar de las Calmas, en la costa suroeste de la isla, a refugio del oleaje. Es impresionante como puede cambiar el tiempo en pocos metros. Aprovechamos la tarde para cubrir alguna líneas de multihaz muy cerca de la costa, tratando de exprimir el tiempo disponible de buque allí donde la meteorología lo permitía.

 

Día 9: Al mal tiempo buena cara

img-responsive center-block Pablo

Me llamo Pablo, soy oceanógrafo y periodista, y he creado Ciencia en Remojo para compartir mis trabajos –científicos y divulgativos- e informar sobre actualidad en ciencias del mar.

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